La historia oficial de Messi en la selección argentina

La historia comenzó cuando tenía 17 años y 5 días, un 29 de junio de 2004, en un 8-0 frente a Paraguay, pero detrás de ese partido hubo hechos mínimos que encierran más significados que los detalles estadísticos. Porque la manera en que Messi llegó a jugar ese partido aún no trascendió en forma completa a pesar del despliegue periodístico que genera la Pulga desde su irrupción en el fútbol grande. Los 200 espectadores y los tres periodistas que hubo en ese partido podrán alardear que presenciaron los 45 minutos del segundo tiempo que jugó el rosarino y que vieron el séptimo tanto de la goleada -un tiro esquinado, después de una de sus diagonales tan características-. Porque ese día fue el comienzo de una historia, pero el final de otra que no se conoce tanto.

Un movimiento de aprobación de Lionel fue suficiente para poder ingresar en sus recuerdos. En un recorrido por esas tapas de La Nación Deportiva que lo muestran en sus primeros pasos juveniles y con las que accedió posar para la producción fotográfica. “Cuántos recuerdos lindos. En las juveniles fueron los primeros pasos y nos fue espectacular, ganamos mundiales y Juegos Olímpicos, y con la mayor el sueño está intacto. Pero antes que todo hay que pensar en el hoy y en lo que viene, que es Venezuela”, confiesa la Pulga en unos instantes tan mágicos como sorprendentes.

Un video casero fue el punto de partida de un viaje al pasado. A hechos que no fueron del todo publicitados y que en muchos casos fueron un enigma durante mucho tiempo. Porque la verdadera historia da fe de un video en formato VHS que viajó de Europa al predio de la AFA. De una búsqueda infructuosa de un empleado administrativo que prefiere el anonimato para dar con la familia Messi en España. De la realización de un amistoso para cerrarle las puertas a otro seleccionado. Y, por sobre todas las cosas, del convencimiento de la Pulga por vestir los colores celeste y blanco.

El primer capítulo comenzó unos meses después de que Marcelo Bielsa renovó su contrato como técnico del seleccionado mayor. Antes de un amistoso en Japón, el entrenador y su colaborador Claudio Vivas realizaron en octubre de 2002 una gira de esas que se utilizan para visitar a los jugadores por el Viejo Continente. Después de una charla matutina en Barcelona con Pochettino y con Bonano, ambos volvieron al hotel Reina Sofía, donde en la recepción los aguardaba la cinta en cuestión. Estaba rotulada con el apellido Messi, que a Vivas le resultaba conocido porque en su pasado había dirigido a la categoría 1980 de Newell’s en la que se destacaba un tal Rodrigo Messi (hermano mayor de la Pulga), delantero y compañero de Sebastián Domínguez en esa división. Por curiosidad, vieron un compacto de 12 minutos con las imágenes de una Pulga que hacía estragos en una categoría de Barcelona dos años más grande. Y en los primeros segundos, Vivas se dio cuenta de que se trataba “del enano categoría 87 que tanto le había hablado Gabriel Digerolamos, el DT de ese equipo”.

El relato de Hugo Tocalli, a cargo de los juveniles argentinos por esos años, da cuenta de más detalles. “Antes del Mundial Sub 17 de Finlandia, en el que jugaron Ustari, Biglia, Zabaleta, entre otros, Claudio [Vivas] me acerca un video con imágenes de un chico de poca estatura, pero mucho talento”. En la sala de videos de la AFA surgió la iniciativa de dar con la familia que emigró a España ante un ofrecimiento de Barcelona. Fue entonces que un empleado administrativo de la AFA probó con unos 10 números hasta dar con Jorge Messi. “Me tomé el atrevimiento -agregó Tocalli- de llamar al padre de Lionel y le expliqué que no podía llevarlo a Finlandia porque el plantel estaba armado. Era un riesgo, pero había una cuestión de respeto hacía los que venían trabajando desde la Sub 15. Pero en el Mundial Sub 17 tomé todos los recaudos para saber si España lo tenía en la mira, y constaté que ellos sabían muy bien de quién se trataba. Pero en esto tengo que ser honesto: el mérito de que Lionel juegue en la selección es todo de él, porque desde el primer momento que hablé con él, me expresó su intención de jugar para la Argentina”. El padre de Lionel, Jorge, da su visión de los hechos: “Me llamó Tocalli y me explicó que no podía citarlo al Sub 17 del 2003, pero que iba a ser tenido en cuenta en el próximo. Y finalmente cumplió”.

Justo por esos días, Carles Rexach, el responsable de las divisiones menores de Barcelona, llamó a la Federación española para impulsar la posibilidad de que juegue para la Roja. Cierta vez, cuando estaba por jugar una final con los cadetes de Barcelona se apareció un técnico (Ginés Menéndez, del Sub 16 de España) y le preguntó si no estaba interesado en jugar para España. “Él prefería esperar un llamado de su país. No había otra opción, Leo quería jugar para la Argentina”, admitiría Jorge Messi. Advertidos de la situación que se presentaba en la península ibérica, el tema Messi obsesionó y movilizó al departamento juvenil de la AFA. Luego de una reunión de apuro en el Monumental, previo a un partido de eliminatorias, Grondona escuchó a Tocalli y ordenó: “Tenemos que organizar un partido urgente. Tenemos que hacer algo, lo que sea, y rápido”.

La oportunidad de verlo en suelo argentino finalmente se presentó en las prácticas del Sub 20 que se preparaba para el Mundial de Holanda 2005. Con timidez, el 25 de junio de 2004, después de los permisos correspondientes acordados con Barcelona, el crack se presentó ante sus nuevos compañeros, que eran dos años mayores que él. Se cambió y con su zurda endiablada dejó mudos a todos en la primera práctica. “Era un fenómeno, bueno, lo que todos ven hoy. En esa primera práctica nos dejó a todos con la boca abierta. Con su cambio de ritmo, a los defensores nos dejaba clavados en el piso”, recuerda Pablo Zabaleta, uno de los que enfrentó a Lionel en ese primer entrenamiento. Pero la citación sola no impedía que la Federación española se olvidara de Messi y fue entonces que se programó un amistoso frente a Paraguay, en la cancha de Argentinos, en la Paternal. Al fin, como se ha dicho, la promesa rosarina ingresó en el segundo tiempo en reemplazo de Ezequiel Lavezzi y marcó el séptimo tanto de la goleada sobre el conjunto guaraní. Pero ese es el principio de la historia conocida.

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